Capítulo 30: Las mentiras salen a la luz.
El restaurante se encontraba en una calle céntrica de la ciudad, con una fachada de estilo europeo y grandes ventanales que permitían ver el interior lleno de mesas elegantemente decoradas. El ambiente era acogedor, con suaves luces que creaban una atmósfera íntima. El lugar estaba lleno de recuerdos y Celine notó inmediatamente en la expresión de Emir que aquel sitio tenía un significado especial para él.
"Muy astuto, Enzo", pensó Celine, reconociendo la intención de su esposo al recomendarle