Los rayos de sol se filtraron por la ventana, iluminando la habitación con su resplandor. La joven, molesta por la claridad, abrió lentamente los ojos, acostumbrándose a la luz que invadía su espacio. Se sentó en la cama, bostezando y estirando los brazos, sintiéndolos entumecidos, posiblemente debido a haber dormido en una mala posición.
Con pereza, se levantó y se dirigió al baño, pero se detuvo en seco al escuchar pasos en el pasillo y golpes en la puerta de la habitació