Mundo de ficçãoIniciar sessãoAngelina caminaba alegremente rumbo a Netfis, que le hacía señas, llamándola con la mano. De repente, un hermoso joven la agarró violentamente por la cintura y la reclamó: ¡Mía! ¡Solo mía! Ella todavía no podía reaccionar. Intentó separarse de él, empujándolo con todas sus fuerzas en el pecho, pero le fue imposible. Sintió cómo él olfateaba su cuello y un corrientazo recorri&oa







