Mundo ficciónIniciar sesiónLloro desconsoladamente. Esta soledad me está enloqueciendo. Y a mi memoria viene el recuerdo de aquellas patas calientes de lobo.
—¡Desgraciadoooo, mándame a mi maldito lobo para que duerma conmigo, o que me coma, o me torture! ¡No me importa, mándamelo! ¡No quiero estar sola, prefiero que me acompañe un lobo!—Quiero a mi lobo —digo entre sollozos—. Sí, seguro estoy loca, estoy pidiendo un lobo... &






