Mundo de ficçãoIniciar sessãoY como su instinto le pide, baja hasta su cuello, donde pasa su lengua y desata una corriente de placer que estremece a su Isis. Cada vez que pasa por donde están las marcas de sus colmillos, ella grita de placer, atrayéndolo con fuerza como si quisiera más de lo que él da. Puede verlo en sus ojos ahora dorados. Su Luna lo desea, quiere que el placer siga multiplicándose.
—¡Quiero más, mi Alfa, quiero más! —le pide enloqu






