Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl Alfa y el Beta no pueden dejar de sonreír, felices con la princesa que se comporta igual que cuando eran niños. Ella les anuncia que acaba de recordar todo. Al escucharla, se giran hacia Merytnert, que asiente.
— ¡Sí, Hori, todo! —Luego, para sorpresa de todos, dice—: ¡Y me acuerdo muy bien de que rompiste mi pequeña muñeca de porcelana! ¡Todavía no me has conseguido otra como prometiste!— Ja, ja






