Mundo ficciónIniciar sesiónTEKA-HER:
El Alfa Supremo, con su postura imponente como siempre, clavó sus ojos en ambos, su presencia cargada de una autoridad que podía congelar a cualquiera.
—El tema de la meiga Rosa no puede esperar —dijo, con firmeza, haciendo resonar cada palabra—. Vinimos a ver si ya la agarraste y supiste algo.—Perdóneme, mi Alfa —dije, inclinando la cabeza—. Estaba tan furiosa que, en mi locura, vine al laboratorio a c






