24. LAS NIÑAS
JACKING:
Antonieta irradia cada vez más luz, desbordando una fuerza que hacía demasiado tiempo no veía en alguien tan pequeño. Las demás niñas parecían atrapadas entre la curiosidad y el miedo. Mi mirada regresó al objeto en el suelo antes de fijarse en la figura que aparece tras el resplandor dorado.
Una chica, apenas mayor que las niñas, la abraza con cariño; es mi Luna. Su piel canela resplandece como la plata bajo la luz del sol y su cabello largo se mece, flotando libre. Sus ojos, de un