20. CONTINUACIÓN
AMET:
Sus pequeños brazos siguen firmes alrededor de mi cuello, esperando mi respuesta con interés genuino. Por un instante, me quedo pensando. Antoni ya sabe que nuestra vida no es como la de los demás; sabe que las cosas que nos rodean están llenas de magia y secretos imposibles de ignorar, pero aún es muy pequeña para comprender por completo nuestra naturaleza.
—Ah, ¿de veras? Quiero ver a tu lobo —dice, sin asustarse.
—¿Seguro? ¿No te va a dar miedo? —Siento a mi lobo, Ammyt, ronroneando en