Mundo ficciónIniciar sesiónHÉCTOR:
Y se lanza a mis brazos, besándome. La recibo, cayendo hacia atrás en la cama, muy feliz. Mi pecho se llena de alivio cuando esas palabras brotan de sus labios. Me cuesta no sonreír, pero no puedo contenerme al verla tan radiante, tan emocionada.
—¡Soy tuyo, mi amor, soy tuyo, Meryt! —le susurro con suavidad, deseando envolverla con mis brazos y nunca dejarla ir—. Meryt, eres mía, solo mía, y yo soy t






