93. REBELIÓN
NARRADORA
El Alfa tomó un sorbo de su bebida, secretamente complacido por los celos que destellaban en los ojos de su hembra.
Se inclinó sobre la mesa y la miró con intensidad, queriendo atravesar su alma.
—Para apoderarme del valle la necesitamos, pero me temo que nuestro compromiso durará lo que le lleve a su padre firmar a mi favor —sus palabras salieron en un siseo amenazante.
—Judith solo es otro cordero del sacrificio, pequeña. En lo que me queda de vida solo voy a reconocer a una hembra;