89. ADICTA A LOS LÁCTEOS
BLAIR
Me preguntó lleno de descaro y podía ver la picardía en sus pupilas, que se fueron estrechando mientras me recorría el cuerpo sin disimular las ganas que me traía.
El aire parecía crepitar de lujuria y calentarse a punto de explotar en llamas.
—Sí, en realidad sí estaba pensando en otra cosa…
Mi voz se arrastró seductoramente, mientras mis pasos se internaban en la cocina.
—La cabaña me gustó mucho, pero creo que debemos dejarle una crítica al dueño —agregué mientras me sentaba tranquilam