48. INVITADA NO DESEADA
BLAIR
Cuando reconocí la sombra que entró y cerró la puerta con prisas, di un suspiro de alivio.
—Madre mía, esa manía tuya de llegar de repente va a acabar con mi corazón.
Caí dramáticamente sentada en el suelo y tocándome el pecho, que aún me latía descontrolado.
—No voy ni a preguntar qué hiciste para entretener a Rhett Maddox, tú y yo hablaremos luego —Cassidy se acercó, nerviosa, queriéndome arrastrar por el brazo.
—Tienes que bajar ya, escuché que su Beta te estaba esperando, es mejor que