CAPÍTULO 78. SOY UNO DE LOS SOCIOS
Varios besos en los labios hicieron que Henry despertara sintiendo una extraña y cálida agitación en su pecho, de inmediato sus manos atraparon la estrecha cintura de Lucía, acercándo su cuerpo más al de él.
— ¿Te gustó dormir con mi compañía? —indagó la chica.
Henry abrió con lentitud sus ojos y dirigió su mirada hacia la dulzura de su rostro, ladeó los labios sonriente.
—No solo me gustó, sino qué tu presencia me hace sentir que estoy en un hogar —expresó sin dejar de mirarla.
La chica mordió