CAPÍTULO 28. SIN VOLUNTAD ALGUNA
Al siguiente día, Camila regresó de su trabajo, sintiéndose muy feliz, ya que había logrado ganarse un bono, además que ganaba tres veces más que en su antiguo trabajo. Además que tendría todas las prestaciones sociales, que siempre soñó.
No lo podía creer, se sentía muy contenta, porque por fin podría ahorrar para poder ahorrar para comprar un lugar en donde vivir, y llevarse a su hija de ahí. Tenía que ser cuidadora y pensar en la forma de alejarse, de las garras de Kate.
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