CAPÍTULO 15. AL NATURAL
Elevó sus pozos color miel y se reflejó con su azulada mirada.
—No…, no sucede nada —expresó con nerviosismo, percibiendo como su delicioso aroma inundaba sus fosas nasales, y llegaban a lo más profundo de su ser, al estar tan cerca de él—. Vine a prepararle un emparedado a Ivy. —Mostró los platos que sostenía.
— ¿Aún no han cenado? —cuestionó sin poder dejar de verla a los ojos.
—No, Ivy tomó una ducha en la bañera, sacarla de ahí, fue lo más complicado que he hecho en mi vida —comentó rien