CAPÍTULO 14. UN CONSEJO
Ivy saltaba divertida sobre un brincolín, regalo de su papá. Desde la comodidad de una tumbona Camila y William se sentaron a verla, disfrutar de aquel momento.
— ¿Vas a venir a brincar conmigo? —Ivy gritó a William.
Él sonrió y negó con la cabeza.
—No, eso es para niños —mencionó.
—Anda, aunque sea un ratito —volvió a gritar la niña—, por favor, te lo pido —solicitó sin dejar de brincar.
Ladeó los labios y sonrió, se puso de pie y caminó hacia la pequeña, entonces se retiró su calzado deportiv