—¿Podemos dejar esa historia para otro día?
—Claro que sí —Me abraza pegándome a su pecho y puedo sentir su respiración sobre mi cabeza.
—Ahora dime, ¿qué fue eso con Miller?, ¿por qué no le dijiste que no de una vez?
—Tú misma cambiaste las reglas de este juego, Lorena, lo hiciste con las fotos de Simón y eso nos da esta oportunidad.
Me separo de su cuerpo para poder mirarlo a los ojos.
—No voy a trabajar con él, pero si tendremos la reunión, escucharé los detalles y buscaré la forma de poder