Mundo ficciónIniciar sesiónDaphne es chica de 17 años, hermosa, alegre, inteligente, con muy poca experiencia en el ámbito del amor. Su vida cambia radicalmente, cuando el chico de más guapo del lugar donde viven, pone sus ojos en ella. Sebastián Lombardi, un chico guapo, sexy, sumamente mujeriego, que solo usa y desecha a las mujeres, y quiere hacer lo mismo con Daphne. Lo que no contaba es que caerían perdidamente enamorados y vienen un apasionado amor, por ese amor lucharán contrato todo. Ellos creen que pueden con todo los obstáculos, sin embargo, una noche, todo cambia todo, al igual que vida. ¿Qué pasará? Está historia se divide en dos partes. «Entre tus brazos de nuevo»
Leer másDaphneDespierto desorientada, me arden los ojos, la luz me lastima demasiado, me duele mi garganta , siento que mi cabeza me va explotar, y el dolor en mi pierna es fuerte pero soportable. Miro a mi alrededor, y no reconozco dónde estoy, quiero moverme pero no lo consigo. Me empiezo a sentir, cómo la desesperación se apodera de mi. En eso se acerca mi madre, y me dice:—Mi niña, por fin despertarte gracias a Dios, voy por una enfermera.Por fin me doy cuenta que estoy en un hospital, pero ¿Cómo llegué aquí? Empiezo a tener recuerdos: Samantha y Sebastián juntos, el accidente, y dolor. ¡Oh Sebastián! ¿Por qué me hiciste eso? Llega la enfermera, y me quita un especie de respirador. ¡Joder eso si que dolió!—En un momento vengo señorita, voy por el doctor para que la revise, por favor no se mueva.Accedo con la cabeza, porque me duele demasiado mi garganta. Mi madre se acerca, y me toma la mano.—¡Gracias a Dios! Estás bien, estuviste muy mal—,y sus lágrimas empiezan a salir, quisiera
SebastiánSiento que el alma me sale del cuerpo, siento un dolor inmenso en el pecho, solo miro cómo tratan de reanimar a mi Daphne, todo parece cómo en cámara lenta, esto es lo peor qué he visto. Solo puedo hacer escuchar la voz del doctor diciendo:—Otra vez, ¡Anda Daphne! Tú puedes.Veo que por fin, el monitor tiene los latidos, estos 2 minutos han sido los más largo y horribles de mi vida, siento que mi alma regresa a mi cuerpo. Una enfermera me saca, y no puedo evitar llorar, cómo un niño pequeño. No puedo parar de llorar.Una enfermera se me acerca, y mi dice:—Joven tranquilo, venga vamos a la sala de espera.Me lleva hasta la sala de espera, estando ahí todos me miran, y se me acerca su madre, y me dice:—¿Qué pasa Sebastián? ¿Cómo está mi hija?—me sacude.—Señora mi Daphne se fué por unos minutos. No puedo sin ella, me muero.Nos abrazamos, y lloramos juntos. No sé cuánto tiempo pasa, y nos separamos hasta escuchar la voz del doctor:—La Señorita Daphne, tuvo un infarto, pero
SebastiánEstás últimas dos semanas han sido…Un verdadero infierno.. No sé que hacer, la culpa me carcome. Estoy a lado de mi Daphne esta desnuda, ¡Cómo me encanta tenerla así! ¡Soy un hijo de la gran puta! Cómo la pude engañar, pero no recuerdo nada, he tratado de recordar lo que pasó, pero mi mente está en blanco.No puedo perder a Daphne, sin ella, no podría seguir, ella es: Mi motor, mi luz, mi fuerza y el amor de vida.¡Ay Dios mío! Mándame una señal de lo que debo hacer, porque me siento perdido.Trato de dormir, pero no consigo, veo el reloj, y son más de las 5:30 a.m. Me levanto, y me pongo un pants, quizás ir a correr me ayude a despegarme tantito. Antes de salir, le doy pequeño beso en los labios a mi Chica, ella se queja, pero sigue durmiendo.Corro, lo más rápido que puedo, pero no dejó de pensar en todo lo que hice, lo que le hice a mi chica. ¡Joder Sebastián! Termino de Correr, y me siento en una banca del parque. Estoy sentado aproximadamente 10 minutos, y escucho mi ce
Daphne.Estoy dando vueltas y vueltas, y no consigo calmarme.— ¡Cómo fui tan estúpida! Si sabes que el tema de su madre es muy delicado, porque no sé lo preguntaste primero—me recrimina mi subconsciente.Le marco nuevamente, pero no me contesta, me manda directo al buzón. Apago su celular ¡Maldición! Y si algo le pasó. Salió furioso de aquí, y si lo salgo a buscar, pero a dónde. ¡Hay Daphne la cagaste! Pero si bien bonito. 10 horas después… No ha llegado, y su maldito celular sigue apagado, no puedo más con esta angustia, voy a salir a buscarlo.Me cambio, y estoy apunto de salir, cuando la puerta se abre, es él, ¡Gracias a Dios!Sé que esta enojado, pero me lanzo a sus brazos.—Amor estás aquí, no te pasó nada, perdóname, no fué mi intención hacerte sentir mal.Me abraza tan fuerte y me uno dice: —Perdóname tú, no tuve que haber reaccionado así. ¡Te amo Daphne! Si te perdiera me muero.—Eso no va pasar, yo estoy aquí y siempre estaré. ¡¿Bebiste?!—Si sólo un poco.—Ok, ve a bañart





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