39. “Fabio”
Me acerco a la tumba de aquella mujer, coloco el ramo de rosas rojas que le he comprado, dentro de un jarrón vacío que está al lado de una fotografía, donde se muestra muy sonriente al lado de sus dos hijos.
Me siento sobre su tumba y estiro una mano hasta acariciar su imagen. Tuerzo una sonrisa, dedicándome a mirar a aquella guapa rubia que casi parecía estar sonriéndome. Carajo, ahora que tenía su lugar de descanso frente a mí, se sentía aun más incorrecto tener su corazón, por mi mente había