40. “El secreto”
Milú se pasea sobre mi cama, a cada cierto tiempo se echa y levanta una patita para lamerse, tuerzo una sonrisa, incapaz de dejar de mirarla, aquella cosita chiquita y blanca, era tan perfecta, que me provocaban tremendas ganas de querer comérmela.
Yo me mantengo apoyando mi cabeza sobre los muslos de Kyle, dejándome llenar por aquellas agradables caricias de su mano al meterse dentro de mi cabello. Él está sumamente callado, tan solo era capaz los suaves suspiros que salen de sus labios.
Muevo