Capítulo 23

Piero

Estoy tan exhausto, que al tumbarme en la cama, al lado de Aba, me invade una sensación cálida, y una extraña tranquilidad, y me quedo dormido. Despierto un par de horas después, y veo que Aba también está dormida. Se ha quitado ya ese feo pijama que llevaba cuando abrió la puerta, y ahora luce un camisón de seda. Y madre mia, que camisón, la tela se acópala su cuerpo, y marca cada milímetro de sus deliciosas curvas.

Trato de portarme bien, pero no puedo conseguirlo, mi mano se coloca entorno a su pecho, y lo amaso deleitándome el su suavidad. Mientras la acaricio escucho un suave jadeo proveniente de su boca, y no sé si sigue dormida, o mis caricias la han despertado, pero sigo con mi exploración. Toco su otro pecho, y ella se revuelve, y jadea de nuevo, y de pronto, mientras bajo mi mano por su estómago, y la coloco en su pubis, n

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