Honorato Holt cavilaba en su mente la manera de lograr que la opinión pública se pusiera de su lado con respecto a su casamiento con Ana Miller. Era una situación delicada, después de todo la jovencita había venido con la intención de ser la esposa de su nieto, que ahora se casara con él era, a lo menos, sospechoso.
Franco Miller lo observaba de manera burlona, parecía que el viejo se estaba devanando los sesos, pero la solución estaba más cerca de lo que él mismo sospechaba. Incluso acababa de