Fabricio había decidido que era hora de dejar la soltería y por fin conquistar el corazón de su pervertida pecosa. Una sonrisa malévola se dibujó en su rostro mientras caminaba con la niña colgando de su hombro pensando en que tan duro sería el castigo que él le daría y, en ese momento, una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro, parece que ella será esa noche devorada por completo
Adriano había observado intrigado y divertido toda la interacción entre esta pareja. Tras ver a Viggo llevar a su h