Fernando Escobedo observaba con un profundo odio, mezclado con ira y una intensa sed de venganza a los dos espectadores de su extensa explicación. Su relato había tocado las fibras más íntimas de su ser, pero aun así había sentido un profundo placer al contar todo aquello. Sentía que se liberaba un poco de todo lo que lo había aquejado durante tantos años.
Lara y Viggo lo miraban con detenimiento, pero ambos estaban seguros de algo y eso es que ese hombre había sido cruelmente engañado, lo peor