A veces, solo a veces, la vida nos trae grandes sorpresas donde menos lo esperamos y encontramos tesoros invaluables donde antes pensábamos que había solo barro podrido. Eso es lo que sentía en este momento Viggo, era como si un sutil hilo lo uniera de alguna manera a la mujer de la que no podía apartar la vista un solo segundo.
_ Voy a saludar a mi hermana _ dijo tranquilo haciendo que sus dos compañeros de charla lo miraran confundidos. Ambos sabían que el frío y cruel joven adoraba a su herm