Azucena sostuvo el sobre entre sus manos temblorosas.
Sabía que aquel instante no tendría vuelta atrás. El silencio era casi sepulcral cuando extendió el documento hacia Alfonso.
—Tienes que ver esto —dijo con voz apagada.
Alfonso tomó la prueba sin sospechar. Rompió el sobre con cierta indiferencia… pero esa expresión le duró apenas unos segundos.
Sus ojos se abrieron con un espasmo de horror al leer el encabezado.
La sangre pareció salírsele del cuerpo. La hoja le temblaba entre los dedos.
Ley