Sinclair
Gruño al hombre que tengo delante, que es más joven de lo que pensaba para tener tanto poder. Tiene el pelo negro y espeso y un día de barba incipiente en sus delgadas mejillas. El hombre me mira con ojos sombríos y furiosos y abre la boca para hablar, pero antes de que pueda, le doy una fuerte bofetada con la palma abierta.
El hombre da un grito de sorpresa y dolor, sus ojos se abren de par en par mientras mira al suelo, y yo sonrío. Dudo que este hombre haya sido abofeteado recient