Ella
Al principio el poder llega despacio, y me siento como un pote de terracota seca al que le caen las primeras gotas de lluvia. Pero entonces, cuando mi cuerpo comienza a llenarse de poder, a absorberlo como una arcilla sedienta, el poder comienza a entrar en mí como una tormenta de verano. Moja todo de mí, salpicando mi cansada alma como una pomada refrescante.
Pero entonces, incluso cuando siento que tuve suficiente, sigue viniendo, y viniendo. La tormenta de poder que hay en mí crece