Llegó la noche, pero el sueño nunca llegó. Me acosté en mi cama, mirando al techo, mi mente dando vueltas con pensamientos de mi padre.
Por primera vez en años, tenía esperanza. Una verdadera oportunidad de curarse. El pensamiento debería haberme traído paz, pero en cambio, me llenó de preocupación. ¿Qué pasaría si las cosas no fueran según lo planeado? ¿Qué pasa si el tratamiento no funciona? O peor aún, ¿qué pasaría si Theo decidiera quitar esa esperanza?
Suspiré, girándome de lado, tratando