Capitulo Trece

Al día siguiente, desperté sintiéndome peor que la noche anterior. Todo mi cuerpo seguía doliéndome, y cada pequeño movimiento me provocaba una punzada aguda de dolor. Estaba tumbada en la cama donde Bell me había dejado, pero algo se sentía extraño. Demasiado silencio.

Miré hacia la puerta. Normalmente, a esta hora—alrededor de las 12:00 p. m.—Bell ya habría tocado, trayéndome comida o ropa limpia. Puede que no hablara mucho, pero su presencia era el único consuelo que tenía en este lugar. Al
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Keiveris Machadoes un mal nacido pero es que ella también porque escapo sabiendo que el es peligroso
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