El tiempo avanzaba con una pesadez insoportable, como si cada segundo se arrastrara cruelmente, desgarrando el alma de quienes permanecían en aquella habitación cargada de tensión.
Alexis miró fijamente a Sienna; sus ojos oscuros brillaban con una mezcla de rabia, dolor y miedo.
Dio un paso hacia ella, incapaz de contener el torbellino de emociones que lo consumía.
—¿Acaso esto es parte de tu venganza contra mí? —preguntó con la voz áspera, quebrada, como si cada palabra fuese un filo atravesánd