Los siguientes días transcurrieron en relativa calma para Areliz, excepto claro por el hecho de que Noah ahora actuaba muy pero muy, muy extraño cada vez que estaba en presencia de Areliz, ya sea yendo a su oficina o encontrándose con ella por accidente en los pasillos de su clínica.
El lunes por la tarde cuando Noah llegó a darle su malteada del día como parte de su condición que debía cumplir para mantenerla trabajando allí, Areliz lo miró mal por que aún después de pasada la cita todavía es