El juicio continuaría la próxima semana, en unos cuantos días, y Areliz había decidido intentar relajarse un poco para no dejar que los nervios se la comieran viva.
Claro que ya no trabajaba en la clínica de Noah, no desde hace mucho, en verdad, pero no había renunciado ni la habían despedido formalmente, por lo que después del último juicio le dio a Noah su renuncia formal.
Él no pareció contento, pero le dijo que lo entendía.
—¿Y podrás volver a tu antiguo trabajo? ¿No tendrás problemas?