Capítulo Sesenta.
Roy Phillips
Estaba dispuesto a todo por no perder a mi pequeña rubia hechicera de ojos azules después de todo lo que ha pasado para tenerla conmigo d e manera permanente. ¿Cuántos años han pasado para poder decir , alardear y gritar a los cuatro vientos que es toda mía, que Amaya Bezos es mi mujer? Cinco desde que la conocí en Miami, divina, embriagante y seductora por aquel entonces, y aún no pierde el encanto, sino que como el buen vino se torna más absolutamente deliciosa con los años. .