35. Engaño
Hedrick estaba en su cuarto. Se había colocado ropa casual, para estar en la casa. El pelo azabache lo tenía mojado. Observó la túnica y la lencería de encaje color vino tinto, que estaba regada por la cama. Las recogió con cuidado, para que no hubiera evidencia de lo que habían hecho. Aunque, olía a sudor y también a la peculiar fragancia del orgasmo. Agarró un pequeño frasco de perfume y la roció en el aire, para camuflar el aroma. Entonces, se dirigió a la habitación de Heleanor. Al abrir la