26. Celebración del reencuentro
Hedrick escuchó la voz de su madre a su espalda. Se había quedado dormido, pero luego se había desperado y había llevado a Heleanor al cuarto de ella. Solo tenía una toalla blanca que le cubría de la cintura para abajo. Estaba cansado y un poco atontado por el desgaste. Había guardado los objetos eróticos. Soltó un suspiro de alivio, pues se había encargado de limpiar la escena del crimen a tiempo y no quedaba evidencia de la noche pasional que había tenido con su madura amante.
—Madre —dijo He