Punto de vista de Elena
Esa mañana se sintió distinta.
Me desperté del lado correcto de la cama. Y traía esa confianza pegada a la piel. La clase de confianza que te dice que hoy van a pasar cosas buenas.
Entré en la sala de juntas como solía hacerlo. La cabeza alta. Los hombros hacia atrás. Los tacones repiqueteando en el piso como si anunciaran mi llegada antes de que llegara a la puerta.
Las paredes de vidrio me devolvían mi reflejo. Yo, con ese vestido negro lo suficientemente afilado