54. Lo estaremos esperando
Alaric
Veo cómo Lyra se aleja por el pasillo junto a Miriam.
No debería importarme hacia dónde va. No debería importarme con quién habla. No debería importarme nada.
Y sin embargo, me importa.
Aprieto la mandíbula mientras observo cómo su figura desaparece tras la esquina. Camina erguida, firme. Ya no baja la cabeza. Ya no se mueve como si pidiera permiso para existir.
Eso debería enorgullecerme.
En cambio, me provoca algo más oscuro.
Algo territorial.
Algo que no me gusta reconocer.
—¿Pasa alg