53 Abre bien los ojos.
Lyra
El comedor está demasiado silencioso para mi gusto.
No es el silencio tranquilo de las mañanas comunes, sino uno denso, cargado, como si todos los muros supieran lo que pasó anoche y estuvieran esperando a ver qué hago con ello.
Entro con el cuerpo tenso, los hombros rígidos, y apenas cruzo el umbral me doy cuenta de que no es solo Alaric quien me espera.
Él está ahí, por supuesto. Sentado en la cabecera, espalda recta, presencia dominante como siempre. A su derecha está Ismael, relajado s