55. Quiero tocarte
Lyra
No pienso.
Si pienso, retrocedo.
Si retrocedo, vuelvo a dudar.
Y ya estoy cansada de dudar.
Así que cuando veo esa grieta en su máscara —cuando por fin veo algo real en sus ojos después de todo lo que pasó en el trono, después de sus gruñidos, de su posesión, de su rabia mal contenida— dejo de pensar.
Y lo beso.
Yo.
Soy yo la que reduce la distancia.
Soy yo la que toma su rostro entre mis manos.
Soy yo la que junta mis labios con los suyos.
Porque estaba segura.
Segura de que no estaba loc