23. ¡Pueden volver!
Lyra
Al poco tiempo de haber entrado en el palacio Alaric me deposita en el suelo con una delicadeza que contrasta por completo la brutalidad de hace un momento.
—¿Estás bien para caminar, loba?
¿Lo estoy?
Por un segundo espero sentir algún dolor punzante, pero más allá de miedo y agotamiento, no siento nada que me impida estar en pie.
—Si, alfa.
Un destello de aprobación y algo… más cruza sus ojos y entonces extiende una de sus enormes manos y… Me toma de la mano.
No es un gesto suave ni protec