17. ¿Qué me está pasando?
Lyra
—Escucha bien —dice.
Su voz es baja, dura. No grita. No necesita hacerlo. Cada palabra cae como una orden escrita en piedra.
—A partir de ahora, cuando yo quiera tocarte, te dejas. Cuando quiera besarte, te quedas quieta. Y cuando decida que duermas en mi cama… lo harás.
No respondo.
No porque no quiera, sino porque el aire se me queda atrapado en el pecho.
Siento cómo el corazón empieza a latirme desbocado, tan fuerte que me duele. Me zumba la cabeza. Las manos me tiemblan a los costados d