18. ¿Me esperabas, loba?
Lyra
La mañana llega sin aviso.
No hay sueños, no hay descanso real. Solo ese momento incómodo en el que abro los ojos y necesito varios segundos para recordar dónde estoy… y por qué mi cuerpo se siente distinto. Cansado. Sensible. Como si algo hubiera pasado por mí durante la noche y hubiera dejado huellas invisibles.
Mi mente vuelve al beso antes de que pueda detenerla.
A su boca sobre la mía.
A la forma en que mi cuerpo respondió antes de que el miedo pudiera detenerlo.
A la frase que todavía