103. Nuevos movimientos
Alaric
El amanecer entra por las altas ventanas de mi habitación en líneas doradas que se deslizan sobre la madera oscura del suelo y trepan lentamente por las sábanas. Durante unos segundos permanezco inmóvil, con la respiración tranquila y el cuerpo todavía tibio por el calor de la noche. Luego abro los ojos por completo y lo primero que veo es a Lyra dormida a mi lado.
La observo en silencio.
Su cabello oscuro está desordenado sobre la almohada, algunas hebras pegadas a su mejilla. Su respir