María se rio a carcajadas mientras Bella hacía una cara ridícula al caminar por la pasarela.
-Vale, vale... ya es suficiente -dijo María entre risas-. Eres increíble... pero nada de caras graciosas.
Miró la hora y soltó un gemido suave.
-Oh, no. Tengo una reunión con Dante. Es tan repentino, solo recibí la notificación hace una hora. Se supone que deben estar aquí a las seis, y ya es la hora.
Bella entrecerró los ojos.
-¿Caspien?
-Hm, sí -asintió María-. Sus modelos son los mejores. Firmé con e