Bella se volvió hacia él.
-¡Mamá! -llamaron sus hijas desde atrás, entre risas. Sus piecitos corrían hacia ella con un suave pataleo.
Selene las había traído porque las niñas se habían puesto insistentes.
Maria las observó y, por un segundo, sus ojos se nublaron antes de obligarse a mantener la compostura. Aquello solo confirmó lo que ya sabía... Bella seguía ocultándolas de él.
La mirada de Lucian bajó hacia las niñas y su pecho se apretó.
No podía explicarlo... pero sentía como si fueran suya