Draven sintió que toda la rabia que había enterrado en su interior emergía en ese preciso momento.
Que lo golpearan era algo que odiaba y jamás dejaba pasar. Antes de que nadie pudiera detenerlos, le lanzó un puñetazo en la cara a Lucian.
El impacto hizo que Lucian retrocediera tambaleándose, pero se recuperó casi al instante y respondió con la misma fuerza.
Los dos hombres chocaron entre sí, lanzando golpes sin contención ni importarles quién los estuviera mirando.
-¡Deténganse! -gritó Bella,