Una sonrisa maliciosa se extendió por el rostro de Nolan.
«No llevas bragas? Qué preparada para mí, ¿eh? Me habría encantado arrancártelas».
Las mejillas de Ava ardieron.
«Es que... se me olvidó ponérmelas».
-Claro -arrastró las palabras, sin creerle ni por un segundo-. Se te «olvidó».
Ella puso los ojos en blanco, a punto de replicarle, pero Nolan hundió dos dedos gruesos profundamente en su interior sin previo aviso.
-¡Ahhh! ¡Nolan! -Su cuerpo se arqueó, las uñas clavándose en las sábanas m