Bella llevó a Lucian a casa después de que le dieran el alta.
Durante todo el trayecto, él no pudo dejar de mirarla. Sus ojos permanecían fijos en su rostro, como si apartar la vista pudiera hacerla desaparecer de nuevo.
Era hermosa a su lado.
Pero, de alguna manera... también parecía más en paz sin él.
Lo que más le dolía era el silencio después de su confesión. Bella todavía no había dicho si le daría otra oportunidad o no.
-¿Puedo ver a mis hijos? -preguntó Lucian finalmente.
Bella apretó el